Historia del dinero, H. Salinas Price

21-11 2008

PortalOro.com: El Sr Hugo Salinas Price, Presidente de la Asociación Cívica Mexicana ProPlata A.C., explica en este extracto del libro "Cómo convertir la moneda de plata en dinero" la historia del dinero y el valor de la plata como medio de pago

                                                              Hugo Salinas Price

 

La historia del dinero

La plata, al igual que el oro, es el material que mejor cumple con las cuatro funciones básicas del dinero: ser medida de valor, instrumento de intercambio, medio de pago y reserva de riqueza, propiedades que derivan del valor intrínseco de su escasez, consistencia, calidad y resistencia a la corrosión.

Internacionalmente, no hay otros instrumentos que se le pueda comparar. Una onza de plata pura es un bien físico aceptado en todo el mundo, no una promesa negociable de futuro, por lo que correctamente se le llama dinero "real".

Una onza de plata es propiedad privada en sí misma, contiene su propia reserva de valor, no depende de otras entidades para valer algo.

Sólo a partir de la Edad Media comenzó a utilizarse el dinero de papel, para facilitar los pagos en grandes cantidades. Pero ese papel era considerado dinero honesto y equitativo en la medida en que estaba respaldado por las cantidades correspondientes de metal precioso.

Al dinero de papel se le llamó "fiduciario" (del latín fidare) porque no se trataba de monedas físicas de oro o de plata, sino de certificados que prometían la entrega de dichas monedas metálicas. Algunos certificados fueron simples constancias de un depósito de oro o plata, a favor de un titular; otros certificados tomaron la forma de "pagarés" emitidos por alguna compañía bancaria. Eran pagarés sin fecha de vencimiento y cobrables en oro o en plata, a la vista y al portador.

El abuso en la emisión de dinero de papel, al alejarse de su equivalente en metal, siempre provocó colapsos económicos. La burbuja monetaria del escosés John Law, en Paris, en los años 1718-1720, marcó el primer ensayo con papel moneda con un desenlace catastrófico.

Hoy en día, ya no existe dinero fiduciario en el mundo. Ningún billete representa actualmente algún derecho exigible por su dueño a cargo de quien lo emite.

El dinero fiduciario pasó a ser sustituido por el dinero "fiat" (del latín fiat, "hágase"). Se le llama así pues existe por decreto, por mandato de la autoridad de quien gobierna, y porque no es redimible por cosa alguna. No tiene ningún respaldo, ni promete la entrega de algo de valor a su dueño. Hoy en día, sólo existe dinero fiat en el mundo.

El dinero fiat vale en el comercio porque en el momento de su creación sustituyó a otro dinero que sí constituía valor en sí mismo, como el dinero real, o prometía algo de valor, como el dinero fiduciario.

Al dejar de existir el dinero fiduciario, las cuentas bancarias de los depositantes se volvieron cuentas de dinero imaginario, meros dígitos de computadora sin sustancia alguna.

El saldo ya no es como el dinero real, que consiste en una moneda de oro o plata, cuya posesión por su dueño es física. Tampoco es como los billetes fiduciarios, que se podían redimir en cualquier momento. El dinero fiat es enteramente ficticio: sólo existe como una cantidad de unidades, unidades de nada, simples dígitos de computadora en una cuenta que lleva el nombre de su dueño.

De las características que definían el dinero, se perdieron las de ser medio de pago y reserva de riqueza, sólo subsistieron las de ser medida de valor e instrumento de intercambio. Así, los billetes que usamos son simples papeles con números, pero no medida de una unidad estable, y mucho menos resguardo de valor. Nuestros billetes dejaron de ser medios de pago y subsistieron sólo como medios de cambio.

El antiguo sistema de "clearing", que consistía en la circulación de dinero que en la última etapa se saldaba con su correspondiente cantidad de oro, pasó a ser sustituido por un sistema de circulación indetenida de papel que no promete nada a cambio, situación que nos obliga a tener que gastarlo cuanto antes en bienes y servicios. Vivimos inundados por mares de papeles y dígitos monetarios creados de la nada y edificados sobre la deuda de las personas, de las empresas y las naciones.

Se conoce la fecha precisa en que dejó de existir el dinero fiduciario en el mundo, y quedó, en su lugar, exclusivamente el dinero fiat. Esa fecha es el 15 de agosto de 1971, día en que el Presidente Nixon rompió el compromiso de los Estados Unidos de respaldar sus dólares con oro.

En la Conferencia Monetaria de Bretton Woods, en 1944, los Estados Unidos habían logrado imponer el dólar como moneda internacional de reserva, privilegio que se autoconcedieron como vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Todas las monedas de las naciones estarían respaldadas por los dólares acumulados en sus bancos centrales y, a su razón de una onza de oro por cada $35 dólares.

En 1971 los Estados Unidos quebrantaron el Acuerdo y desde entonces el mundo ha usado dinero fiat como medida de valor, para atribuirle precios a todo cuando se comercia, pero este dinero no tiene sustancia y existe como simples números. La producción de bienes y servicios se da en el mundo real y tiene límites cuantitativos, pero la creación de dinero numérico no tiene límite. El resultado es que nuestro mundo es incongruente; no ha habido desarrollo mundial armónico, porque el dinero numérico falsea toda la información que usan los inversionistas para planear sus negocios.

En 1971, los Estados Unidos se vieron en la necesidad de tomar una decisión respecto a la constante disminución de sus reservas de oro. Se consideraba que había dos alternativas:

1- Devaluar el dólar por medio de un incremento en el valor de la onza de oro, en dólares. Así, disminuiría o cesaría el flujo de oro hacia el exterior y podría revertirse el flujo para convertirse en entrada de más oro a las reservas.

2- Frenar drásticamente los gastos del gobierno para poner freno a la expansión del crédito y de los montos del circulante. Hacer esto detendría el flujo de dólares al exterior y por consiguiente, cesarían las demandas externas sobre el oro de las reservas; pero esta acción daría al traste con los planes gubernamentales de gasto social y bélico.

Nadie sospechaba que se tomaría una tercera alternativa: negarse a redimir los dólares en manos de bancos extranjeros a cambio del oro prometido. La mejor opción, para el mundo y para los propios americanos, hubiera sido frenar la expansión de crédito. Apretarse el cinturón. Pero se consideró políticamente imposible tomar este camino.

Descartada esta opción, hubiera sido lo mejor devaluar el dólar y elevar el precio del oro a $70 dólares la onza, como sugería el renombrado economista Paul Samuelson días antes del fatídico 15 de agosto de 1971. Tampoco se aceptó ese camino.

Se tomó el peor camino, el que dejó al mundo entero en una situación jamás vista en la Historia: dinero fiat mundial. Usar el dinero fiat como medida de valor es la causa fundamental de la calamitosa crisis económica que ahora se nos viene encima.

En 1971 se evidenció la bancarrota estadounidense, pero el mundo tuvo que seguir aceptando dólares sin valor, que no prometen nada a cambio, que no pueden ser redimidos por nada. Así se sentaron las bases de un colosal fraude internacional: a partir de entonces, las naciones del mundo envían a los Estados Unidos toda clase de bienes, mientras que los Estados Unidos entregan, a cambio, papeles y dígitos de computadora que no valen nada.

Este esquema parece ser el sistema perfecto para obtener riqueza perpetua para el país que emite el dinero. El único problema es que dicho sistema destruye a la población de las naciones engañadas, y además destruye el incentivo a los mismos estadounidenses para producir y ahorrar, mientras se estimula el endeudamiento, el consumismo y la dilapidación de la riqueza.

Siendo el dólar la moneda de reserva mundial, todas las monedas del mundo dejaron de representar valor intrínseco alguno, quedando a merced de la especulación y de la inestabilidad monetaria, y provocando un pernicioso proceso contra toda la humanidad. Pernicioso porque el poder adquisitivo del dinero fiat disminuye en razón proporcional a los billetes que se emiten y a los dígitos de saldos que se crean día con día en los bancos. Esa expansión de crédito, ilimitada e irresponsable, va restando poder adquisitivo a cada unidad de dinero fiat, tanto al físico como al imaginario, y va empobreciendo indetenidamente a los pueblos.

Por la orgía de crédito que se ha propiciado en los últimos 37 años, la humanidad vive en un mundo en el que gran parte de la riqueza que cree poseer, es puramente imaginaria. Vivimos en una ficción de sueños, y gastamos como si fuéramos mucho más ricos de lo que somos. Esto no puede sino tener un final catastrófico, ya que no es posible infringir las leyes naturales permanente e impunemente. Tarde o temprano, ese proceder se revierte contra el hombre.

Sobre la base del oro, se constituyeron los grandes bancos del Siglo XIX y del Siglo XX. Al inicio de esa época, las relaciones financieras internacionales se sistematizaron sobre la base del oro como dinero. Había límites, había disciplina y economía sana. Si un banco no podía redimir los billetes o "pagarés" que hubiera puesto a circular entre el público, este hecho le acarreaba la bancarrota y era severamente penalizado. Lo mismo pasaba a nivel internacional.

El oro era el factor limitante a la expansión de crédito y a la emisión de billetes. El parámetro crítico para cualquier banco era tener suficiente oro en sus arcas con qué liquidar o redimir sus billetes.

Esto fue eliminado irresponsablemente y se desató un proceso pernicioso que nos llevará a todos al suicidio, de no tomar conciencia y hacer algo pronto.

Explosión monetaria

El sistema monetario internacional basado en oro era un verdadero "sistema", y llegó a su punto de mayor perfeccionamiento hacia el año 1913.

A partir de esa fecha, comenzaron los ataques al sistema, que consistieron en hallar subterfugios para que la actividad bancaria lograra el objetivo de eliminar el oro, ya que éste limitaba la expansión de crédito bancario y la especulación. Todo el ingenio humano se concentró en hallar formas aceptables al público y a la autoridad para lograr el objetivo de aniquilar el estorbo del oro.

Ya a partir de 1933, ningún particular en el mundo tenía derecho a cobrar un pagaré bancario -un billete- en oro, sólo a los bancos centrales se les permitió conservar ese derecho.

Sin embargo, el oro seguía estorbando. Especialmente, estorbó a los Estados Unidos el compromiso establecido de entregar oro a cambio de sus billetes: demasiados países
estaban cobrando, en oro, los dólares que los Estados Unidos emitían en cantidades mayores a las que deseaba retener el mercado mundial. Se lo cobraron, y las reservas de oro de los Estados Unidos se contrajeron de más de 20 mil toneladas, al final de la Segunda Guerra Mundial, a sólo 8 mil toneladas, para finales de los sesenta.

Para no perder más oro, en 1971 los Estados Unidos dejaron de cumplir ese compromiso. Por otro lado, querían seguir emitiendo billetes para pagar sus gastos bélicos y sociales. El sistema monetario internacional se acercó a un punto de quiebra, pero se descartó cualquier acción correctiva. Los Estados Unidos descartaron el control crítico del sistema, el oro que marcaba un alto a su gasto excesivo.

En 1971 dejó de existir el "sistema monetario internacional". Lo que quedó ya no es un sistema. No puede ser un sistema, porque se eliminó el control interno que impide que se violen parámetros críticos y se mantenga la estabilidad operativa.

A partir de 1971, en el mundo prevalece no un "sistema" monetario, sino un "proceso" monetario que ineludiblemente llevará a una explosión. Basta ver esta gráfica: violen parámetros críticos y se mantenga la estabilidad operativa.

                                                    

De un sistema, una actividad regulada y controlada dentro de ciertos límites, se pasó a un proceso. Un proceso no es repetitivo, tiene un inicio, un punto medio y un final.

Una explosión es un proceso violento que tiene comienzo y punto medio, y que termina cuando se agota el estallido.

Cuando la irresponsable expansión de crédito (deuda) y la ilimitada creación de dinero fiat lleguen a su fin inevitable, el proceso entrará en implosión, y la civilización entera quedará en ruinas.

Lo que estamos presenciando, a partir de agosto de 2007, es el inicio del final de la era de liquidez global abundante, el inicio de la contracción del crédito y del dinero fácil.

Después de esto, vendrán tiempos económicos muy serios y difíciles. Un colapso financiero mundial es una posibilidad real.

El libro libro "Cómo convertir la moneda de plata en dinero" se encuentra en el siguiente link: http://www.plata.com.mx/mplata/documentos/images/PDF_Libro.pdf

Valid XHTML 1.0 Transitional